Entrevista con Héctor Martínez, presidente de Pascual.
En las instalaciones de la planta de producción de Tizayuca, Hidalgo, la cooperativa Pascual tiene un moderno salón de usos múltiples denominado El Ágora. En ese lugar se debate y planifica el futuro productivo y comercial de la cooperativa.
Ahí, Héctor Martínez, quien a partir del 1 de septiembre entró en funciones como su nuevo presidente del Consejo de Administración, hace una pausa para conceder una entrevista donde hace un balance de los 40 años años de la cooperativa, habla del presente, los retos y la actualidad del movimiento cooperativista en México.
– ¿Cómo encuentras a la cooperativa?
La recibimos con una rentabilidad estable, con inversiones en puerta financieramente numerosas pero con mucho entusiasmo, porque hoy tenemos la oportunidad de ejercer un liderazgo de carácter transformacional.
Hemos tenido oportunidad de platicar con la base, con los colaboradores, y la primera disyuntiva es que no son escuchados, luego no tienen el foro para proponer situaciones laborales, para revisar sus condiciones. Entonces tratamos de ejercer un liderazgo democrático, que pueda ser mentor, que inspire a los demás líderes.
Además hay un cambio generacional que tiene que ver con la jubilación de las personas que iniciaron este proyecto cooperativo. Es trabajo de la administración, con apoyo de las demás comisiones, dirigir a las nuevas generaciones,que se den cuenta que la cooperativa, como modelo económico, es un buen proyecto que ha sacado adelante a muchas familias, ha beneficiado al campo mexicano y ha contribuido al Producto Interno Bruto. Hemos contribuido a generar empleo. Eso es lo que hoy tienen que saber las nuevas generaciones.
– ¿Cuál es el potencial que ves en las nuevas generaciones?
Son una generación que ya viene con la tecnología instalada. Y hay procesos innovadores en plataformas, en redes sociales, en cómo comprar, en cómo reunirse, cómo buscar información en un dispositivo, eso es una gran ventaja porque sistematizar los procesos va a reducir los costos. Veo esa oportunidad en las nuevas generaciones porque vienen con la tecnología y frescos, con el ánimo de proponer, lo que tenemos que hacer es dirigirlos hacia el modelo cooperativo.
– ¿Cuáles son las inversiones que señalabas?
El mercado nos obliga a invertir en una máquina envasadora de lata que pueda tener varios tamaños, con la que vamos a poder llegar a otros nichos. Es una máquina italiana, está en proceso de instalación, trabajando a marchas forzadas. Creo que el primer día de octubre va a arrancar. Estamos hablando de arriba de 40 millones de pesos de inversión, aproximadamente.
Después, tenemos una máquina de la que prácticamente deviene toda nuestra producción. Es la máquina despulpadora, la que muele la fruta. La que tenemos hoy tiene más de 30 años trabajando. Ya veíamos cómo sustituirla. Hoy, con la rentabilidad que nos ha dado la cooperativa, tenemos la oportunidad de hacer el cambio por una máquina más moderna, que consuma menos insumos y, sobre todo, que produzca más toneladas de fruta.
Y la más importante inversión es la nueva planta de producción de Nuevo Laredo, Tamaulipas. Con ella, se pretende cubrir el mercado de la franja fronteriza y poder exportar a la Unión Americana. Se cuenta con un terreno que está en un parque industrial, con una inversión aproximada de 90 millones de pesos.
– ¿Cómo están fondeando esas inversiones?
Tenemos la fortuna de operar con nuestro propio flujo. La cooperativa está en un equilibrio y no ha sido necesario solicitar algún préstamo, alguna garantía. Las ventas no han repuntado como quisiéramos, sin embargo tenemos una rentabilidad que nos permite realizar las inversiones. Estamos invirtiendo con dinero propio.

– ¿Cuáles son los retos que tiene la cooperativa?
Hablando de retos, primero que nada, realizar las inversiones que están en puerta, hacerlas efectivas y sobre todo, dirigir a las nuevas generaciones, que se integren, que compartan los valores cooperativos, que sean solidarios, inclusivos, pero sobre todo que crean en las cooperativas, y que no lo veamos como un negocio, como un modelo capitalista.
Otro reto es redireccionar las ventas, generar una estrategia para poder llegar a esos mercados a donde no hemos estado todavía. Tenemos un producto de muy alta calidad pero no hemos sabido ponerlo en los mercados de manera digital. Hoy se nos obliga a que trabajemos de manera digital en la comunicación.
– ¿Cuál debería ser la prioridad de Pascual con el movimiento cooperativo?
Darle auge a la economía social y sobre todo unir a las cooperativas, porque solamente unidos vamos a poder llegar más lejos. Debemos hacer conciencia que no podemos ir cada quien por su lado. La intención de un servidor, de esta administración, es unificar el movimiento cooperativo, contribuyendo, interactuando con las demás cooperativas para saber qué están haciendo, que nos propongan, que se puedan apoyar también de la cooperativa Pascual.
Hoy tenemos nuevamente un reto allá afuera. Nos viene un impuesto (el incremento del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios -IEPS-), al menos lo ha anunciado el Gobierno Federal, creo que no hay opción, tenemos que unirnos como cooperativas porque finalmente generamos una fuente de ingreso y creo que deberían de escucharnos, pero si jalamos cada quien por nuestro lado no va a funcionar.
– ¿Cuál es el mensaje que ustedes tendrían que dar, por ejemplo, para los legisladores?
A los legisladores pediría que tomaran en cuenta que nosotros, las empresas, generamos la fuente de riqueza en el país. Contribuimos con el PIB, con una gran cantidad en impuestos, con una cantidad muy fuerte en el IVA, en el ISR y además pagamos un impuesto que solamente se le impone a los productos azucarados, el IEPS. Entonces, en ese contexto, ya pagamos más de 500 millones de pesos anuales por este impuesto. Con el nuevo porcentaje, nos iríamos a más de mil millones de pesos anuales, además de lo que ya pagamos de (los otros) impuestos.
A los legisladores le diría que tomaran en cuenta que no solamente se trata de recaudar para cumplir compromisos, que tomaran en cuenta que nosotros también contribuimos al gasto público, de nosotros dependen otras cooperativas, dependen grupos vulnerables, dependen personas productoras de fruta, productoras de azúcar de caña, también tenemos una carga social y tres sindicatos a los cuales también habrá que respetarle sus condiciones laborales de trabajo.
Hoy las cooperativas, además de no tener el apoyo por ser cooperativa, nos están mandando a una parte como si fuéramos una empresa mercantil y no lo somos. Podríamos invertir en químicos, podríamos invertir en fructuosa como nuestros competidores, nos costaría menos, pero optamos por comprar azúcar de caña a los productores mexicanos. Eso es importante porque el dinero que se genera se queda en México.
– En este año por ley salieron de las escuelas productos alimenticios, entre ellos los de Pascual ¿Cómo ves el tema de la salud y la relación con las escuelas?
Para nosotros las escuelas era un nicho muy importante. Debo decir que nuestro producto aunque sea azucarado es un producto de calidad con los mejores estándares (nacionales e internacionales). Es un producto que no tiene químicos. Invitamos a las personas, a las autoridades, a las escuelas, a padres y madres de familias que conozcan nuestro proceso para que se convenzan que lo que está envasado en un triangulito, en un pet, en una lata, es un producto de calidad que no es nocivo con moderación.
– ¿Cuál es el balance que haces de Pascual a 40 años del inicio de la cooperativa?
Entré a la edad de 22 años a la cooperativa, entré a una área jurídica, me tocó convivir con todos los socios fundadores. Me tocó escuchar las historias de la lucha, de todo este proceso que nunca ha terminado y hoy lo llevamos en la sangre. Hoy retomamos nosotros, las nuevas generaciones, esta lucha y vemos no solamente 40 años que cumple la cooperativa Pascual, sino la estamos proyectando con un liderazgo diferente, con un liderazgo transformacional, con un liderazgo mentor que invite a los nuevos integrantes de la cooperativa, a las nuevas generaciones a que construyamos una cooperativa más exitosa. Espero otros 40 años que no son fáciles por las normativas, por los gobiernos, pero que si hacemos unidad, vamos a lograr otros 40 años más.