
Las carreras que festejan el triunfo de la cooperativa.
Alejandro Hernández González disfrutó una noche tranquila y concilió el sueño. Al día siguiente, domingo 30 de mayo de 1993, tenía una cita a las 7 de la mañana. Al despertar lo invade la angustia por llegar tarde a la primera carrera que organiza su cooperativa, la de refrescos Pascual.
La madrugada prometedora estaba fresca. De su casa en Xochimilco se levantó a las 5 de la mañana, empacó su vestimenta para correr y antes de las 7 llegó a su primera meta: la línea de salida en la planta de refrescos ubicada en Insurgentes Norte. De ahí partió el grupo de corredores rumbo a la meta que los esperaba en la otra planta de la refresquera ubicada en la calle Clavijero.
La cooperativa Pascual celebraría así ocho años de existencia. Alejandro recuerda que la carrera congregó “como a 300 personas, entre familiares y trabajadores”. Dieron la señal de salida y el grupo avanzó por avenida Insurgentes. La insurgencia obrera ahora tomaba forma de fiesta atlética.
A 500 metros de la meta… un desmayado
Ramiro Salguero se había distinguido durante la lucha de los obreros de Pascual por ser muy impetuoso. Y para no variar se inscribió a la carrera sin tener condición física, “yo estaba muy emocionado por participar”, relata.
“Salí como caballo de hacienda y no aguanté. Antes de llegar, no recuerdo exactamente en qué kilómetro, me desmayé y me levantó la ambulancia”.
La enfermera y cooperativista María Camargo, acompañó desde la ambulancia, la retaguardia del grupo de corredores. Ella sí recuerda dónde se desmayó Ramiro. En parte lo atribuye al error cometido por el guía de la ruta que extendió la carrera de 15 kilómetros hasta los 18 “y eso fue lo que tronó a muchos, entre ellos a Ramiro”.
María narra que en un momento de la carrera la ambulancia se adelantó hasta estacionarse a unos metros antes de la meta y esperar la llegada de los participantes. “Ahí nos avisaron que Ramiro se había desmayado y fuimos por él para subirlo a la ambulancia. Le faltaron como 500 metros para llegar a la meta. Lo hidratamos con agua, le pusimos suero y listo, pasó el susto”.
En cuerpo y alma al cooperativismo y a las carreras
Meses después de la primera carrera Ramiro Salguero, Alejandro Hernández y unos diez compañeros más, forman el equipo de atletismo de Pascual. Con patrocinio de la cooperativa el club empezó a participar en carreras dentro y fuera de la ciudad. “De esa manera nos hicimos notar como trabajadores y deportistas”, enfatiza Ramiro.

Desde ese origen enraizado da inicio la tradición atlética de Pascual. Ya las siguientes convocatorias para las carreras anuales se abren a todo el público y se convierten en una aportación social más de la cooperativa.
Inicialmente las competencias anuales las organizó la Comisión del Deporte, integrada a la Comisión de Previsión Social de la cooperativa.
Con el objetivo de dar mayor difusión a la principal actividad de fomento a la salud y al deporte que realiza la cooperativa decide en 2016 que su área de mercadotecnia se encargue de la promoción de las carreras.
Además de lograr aumentar la participación de corredores, la más alta llegó a 3 mil en 2022, abre ediciones dirigidas únicamente a las infancias. En abril de 2025 la tercera edición de la Carrera Infantil Pascual Kamikaze Run congregó cerca de mil participantes que contagiaron un intenso ambiente familiar.
Rompió el listón de la meta en la primera carrera
Alejandro Hernández aún recuerda su llegada a la meta y romper el listón de ganador, lo vitorearon cooperativistas, sus familias y los vecinos de la planta refresquera en Clavijero, “estaba muy chavo en ese tiempo. Llegar en primer lugar, era lo máximo”.
Tiene presente la carrera que ganó en 1993 y exacto el dato. “Recuerdo bien el tiempo que hice fue de 1 hora 56 segundos. Fue buen tiempo para 18 kilómetros”.
Empezó como obrero general y ahora Alejandro es oficial de seguridad en el centro recreativo de la cooperativa. Su pasión por correr continúa y se entrena a sus 57 años para participar en la categoría de veteranos en la carrera de este año.
Alejandro es parte de la historia deportiva de su cooperativa. Piensa que las carreras son una fiesta familiar y fomentan la unión entre los trabajadores.
“No es nada más decir ‘voy porque quiero ganar’ sino aquel que se puso los tenis, la playera, ya es un ganador porque trae puesta la camiseta de la cooperativa”.