Boing, cuatro décadas nadando entre tiburones

19/Mayo/2025

Ha sorteado prácticas monopólicas y competencia desleal, que la ha vuelto una proeza social.

Hace 40 años, cuando nació la cooperativa Pascual, ocho camiones cargados con Boing salieron de una bodega en Aguascalientes para ser vendidas en el mercado nacional de bebidas. El reto era enorme, pues los cooperativistas competirían en un espacio controlado por dos grandes tiburones multinacionales, Coca Cola y Pepsi Co, los mismos que dominan el mercado global de bebidas y han devorado a decenas de marcas en el país.

Para dimensionar el tamaño del reto, diremos que el más grande de los tiburones refresqueros, el que nació con la fórmula del farmacéutico norteamericano John Stith Pemberton, hoy cuenta con 73 plantas productoras, 8 embotelladores y 350 centros de distribución en el país. Un monstruo que posee 16 marcas.  

Siempre vigentes

¿Cómo le hizo la cooperativa Pascual para permanecer vigentes a pesar de competir con estos tiburones refresqueros?, se le pregunta a Salvador Torres Cisneros, quien inició de obrero, pero ha llegado a presidir en tres ocasiones al Consejo de Administración. 

El cooperativista alude a tres razones principales: el arraigo, ser pioneros y la calidad. “La gente nos prefiere al ser una empresa 100% mexicana (y el 95% de las ganancias se quedan aquí); fuimos los primeros en tener productos con base en jugo y en frutas”. Y la última razón, a decir de Torres Cisneros, es la calidad de los productos saludables que “hasta ahorita no se ha podido superar”.

Para el investigador en cooperativismo de la Universidad Autónoma Chapingo, Juan José Rojas, la vigencia de Pascual también corresponde a otras razones. Primero, en que han confiado en sus propias fuerzas, actuando con realismo y con base en planes claramente definidos, han establecido una adecuada división interna del trabajo y cada socio o trabajador aporta desde su lugar de trabajo. 

Pero además, prosigue Rojas Herrera, porque la cooperativa trabaja en función de valores como la democracia, la responsabilidad, la honestidad, la ayuda mutua, el intercambio de experiencias y la evaluación constante.

Nadando contra corriente 

En México, el mercado de bebidas y refrescos a principios del Siglo XX contaba con una mayor participación de empresas nacionales (80% contra 20% extranjeras). A mediados del siglo el porcentaje cambió a 50 y 50. Pero en los últimos 40 años, con el auge del modelo neoliberal y una legislación laxa en materia de competencia, las multinacionales se han comido prácticamente todo el mercado. “Ya nada más queda Pascual”, dice Torres Cisneros.

En estas cuatro décadas la cooperativa ha tenido que sortear varias prácticas monopólicas descritas como ilegales por la hoy extinta Comisión Federal de Competencia Económica (Cofece), entre ellas las exclusividades, las ventas atadas y las fusiones o adquisiciones, que buscan desplazar a la competencia o impedirle su acceso al mercado.

En comedores, restaurantes y centros comerciales se ha dado mucho la ausencia de productos de Pascual y la exclusividad de otros, escapando a la inspección de la autoridad. “Cuando preguntábamos por qué no tienen Boing, se limitaban a decir que no lo trabajan, pero sí te querían ofrecer productos similares de la competencia”, relata Salvador Torres.  

Juicios eternos

En 2007, cuando la empresa Jugos del Valle (competidora directa de Pascual) fue adquirida por Coca Cola, “prácticamente regalaban el producto, si compraban 100 cajas, les dejaban otras 100”, recuerda Torres Cisneros. “Estaba muy difícil que hubiéramos podido sostener una promoción así”.

En junio de 2010, luego de un litigio de casi 10 años emprendido por varias refresqueras contra Coca Cola por prácticas monopólicas, donde la Cofece documentó prácticas como la exclusividad en misceláneas y restaurantes, a cambio de refrigeradores, toldos, exhibidores y promocionales, multó a la trasnacional con 90 millones de pesos, pero la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) le concedió un amparo y no pagó.

El cooperativista comenta que Pascual no participó en esas demandas, lo llegaron a valorar, pero al ver que eran tan tardados y costosos, “mejor decidimos ponernos a trabajar en conquistar la lealtad de los consumidores. Al final la calidad se impuso, la gente notó la diferencia, siguió solicitando el Boing y regresamos a ciertos lugares”. 

Otra práctica usada por la competencia ha sido la contratación de personal calificado en áreas gerenciales o técnicas. A Pascual le quitaron cuadros medios, “se ha conocido que aprovechaban la experiencia de estas personas y luego las desechaban”, explica Torres Cisneros.

Proeza social

Para el investigador Juan José Rojas, competir durante 40 años contra estos tiburones “es una proeza muy grande, no solo en términos económicos o empresariales, sino sobre todo en términos sociales”.

Es un ejemplo vivo de lo que es posible lograr con trabajo y dedicación, afirma el autor de una decena de publicaciones sobre cooperativismo. “Confirma que los trabajadores mexicanos, debidamente organizados y motivados, son capaces de alcanzar logros que aparentemente estarían reservados a los empresarios de alcurnia o a personas muy preparadas académicamente”, subraya.

El especialista sugiere que desde el gobierno se debería implementar diversas políticas para emparejar el piso de las cooperativas con las multinacionales, entre ellas “un marco regulatorio no punitivo”, promover los productos cooperativos en mercados nacionales e internacionales y que las cooperativas escolares se abastezcan con productos saludables elaborados por otras cooperativas.

Además, debiera ser imperativo que los impuestos a cooperativas se manejen con criterios flexibles y no absolutistas, que se reconozca el carácter no lucrativo de sus actividades e incluso se exima del pago del ISR o se les aplique una tasa preferente, plantea el Dr. Rojas Herrera.

El mar sigue picado

Los tiburones multinacionales del ramo de las bebidas han mordido fuerte en los últimos años, prácticamente se devoraron a todas las empresas refresqueras, cerveceras y tequileras del país.

La cooperativa no ha estado exenta de sus dentelladas. En 2003 corrieron los rumores de su venta a una multinacional. En ese entonces, el Consejo de Administración tuvo que salir a la prensa a acallar los rumores: “aunque ha habido coqueteos de Coca-Cola, Pascual no se vende”.

Quien salió a silenciar esos rumores, Salvador Torres Cisneros, ahora afirma: “Es un gran orgullo conservar por 40 años una cooperativa mexicana, aquí estamos y creemos que por mucho tiempo más vamos a estar”.

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